Depresión postvacacional: cómo afrontar la vuelta a la rutina

  • 29 agosto, 2026

Después de unas semanas de descanso, recuperar los horarios, las responsabilidades y el ritmo habitual puede resultar complicado. La llamada depresión postvacacional describe ese conjunto de sensaciones que algunas personas experimentan al regresar de las vacaciones: apatía, cansancio, irritabilidad, falta de motivación o dificultad para concentrarse.

Aunque popularmente se utiliza el término “depresión”, es importante diferenciar este malestar temporal de un trastorno depresivo. En la mayoría de los casos, se trata de un proceso de adaptación a la rutina que mejora progresivamente en unos días. 

¿Por qué nos cuesta tanto volver?

Durante las vacaciones cambian nuestros horarios, nuestras obligaciones y, en muchos casos, nuestro nivel de estrés. Volver de forma repentina al trabajo, los estudios o las responsabilidades familiares puede generar sensación de agobio. Además, la comparación entre el tiempo de descanso y la rutina diaria puede hacer que esta última parezca especialmente difícil.

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

La vuelta puede ser más llevadera si evitamos exigirnos recuperar el ritmo de golpe. Retomar progresivamente los horarios de sueño, mantener una alimentación equilibrada y reservar tiempo para actividades agradables puede ayudarnos a recuperar el equilibrio. 

También es recomendable establecer objetivos realistas y dividir las tareas pendientes en pequeños pasos. Mantener espacios de ocio y contacto social durante todo el año y, no únicamente durante las vacaciones, favorece una mejor gestión del estrés.

Por último, conviene prestar atención a cómo evoluciona nuestro estado de ánimo. Si la tristeza, la apatía, la ansiedad o la falta de motivación se mantienen durante varias semanas o interfieren de forma significativa en nuestra vida cotidiana, puede ser recomendable consultar con un profesional.

En Orienta Psicólogos podemos ayudarte a comprender qué estás sintiendo y a desarrollar herramientas para afrontar esta etapa de manera saludable. Volver a la rutina no tiene por qué significar volver a sentirte mal.